El Estadio Azteca fue testigo de una de las mayores sorpresas en la historia reciente de los Mundiales. Japón, bajo la dirección de Hajime Moriyasu, ejecutó un plan de juego casi perfecto para vencer a la poderosa Alemania de Julian Nagelsmann por 2-1. Desde el pitazo inicial, los 'Samuráis Azules' mostraron una intensidad que descolocó a los teutones.
Alemania, fiel a su estilo de posesión y presión alta, dominó los primeros 30 minutos, abriendo el marcador con un penal convertido por Kai Havertz tras una discutida falta. Sin embargo, la resiliencia japonesa fue inquebrantable. Moriyasu ajustó en el entretiempo, pasando a una defensa de cinco y liberando a sus extremos para contragolpear con mayor eficacia.
El cambio fue decisivo. En el minuto 75, Ritsu Doan, recién ingresado, aprovechó un rebote del portero alemán para igualar el marcador. La euforia japonesa se desató y, solo ocho minutos después, Takuma Asano, con una carrera electrizante y una definición potente, selló la victoria.
El capitán japonés, Wataru Endo, declaró emocionado tras el partido: "Sabíamos que sería difícil, pero nunca dejamos de creer. Este triunfo es para todo Japón, para cada niño que sueña con jugar un Mundial. Demostramos que con corazón y estrategia, todo es posible."
Por su parte, Julian Nagelsmann no ocultó su frustración: "Es un golpe duro. No supimos manejar su velocidad en las transiciones y cometimos errores que a este nivel se pagan caro. Tenemos que levantarnos, esto no ha terminado."
Este resultado no solo pone a Japón en una posición inmejorable para avanzar a octavos, sino que deja a Alemania con la obligación de ganar sus próximos partidos, enfrentando una presión inmensa. La Copa del Mundo 2026 ya nos ha regalado su primer gran drama.